Economía circular: la gran transición que ya no puede esperar.

¿A partir de cuándo empezamos a ser una amenaza para el medio ambiente? ¿En qué punto nuestras actividades se convirtieron en factores de desequilibrio que podían suponer un riesgo para nosotros mismos? Nuestro desarrollo económico ha obviado la distorsión que causábamos en el entorno, simplemente porque estábamos convencidos de que la capacidad de regeneración del mismo era casi infinita: con recursos ilimitados, ¿por qué centrar la concepción de nuestros procesos y productos en la conservación de los mismos?

Esta economía lineal, en la cual se fabrican productos a partir de materias primas que luego se venden, se utilizan y al final se desechan, se ha demostrado sin futuro en un planeta de recursos limitados y con una población en continuo crecimiento. La economía circular es aquella que es restaurativa y regenerativa a propósito, que trata que los productos y materias mantengan su valor máximo en todo momento.

Aunque la aproximación más evidente a esta nueva idea es la de reutilizar las materias al final del ciclo de vida del producto, sus impactos van mucho más allá: desde optimizar los recursos energéticos necesarios para su producción, hasta garantizar una tasa de uso elevada, así como asegurar ciclos de vida largos a través de un mantenimiento mínimo y una fácil reparabilidad. La posibilidades de esta nueva economía son enormes, no únicamente desde un punto de vista medioambiental, sino como fuente de negocio en los próximos años apuntando a una verdadera revolución que debe venir acompañada de un cambio profundo de mentalidad. En algunos países como Japón, esta nueva economía es una realidad y sus impactos económicos son evidentes. Japón se ha visto forzada a ser pionera en este campo debido a la falta de recursos propios con los que tradicionalmente se han tenido que enfrentar. Por citar un ejemplo, en 2010, cuando China anunció las restricciones sobre exportación de  “tierras raras” el Ministerio de Economía y Industria de Japón promovió un programa urgente para el desarrollo de tecnologías de reciclado de estas materias: a día de hoy JMC y Honda son capaces de conseguir unas 400 toneladas de “tierras raras” al año en sus plantas de reciclado.

La industria del automóvil es uno de los sectores en dónde la economía circular presenta todavía un gran potencial por explotar. El impulso definitivo vendrá a término por la legislación que afectará a las distintas zonas económica de importancia a nivel mundial. En la Unión Europea con directivas ya existentes (p.e. la Directiva 2000/53/EC) y otras nuevas que invitarán a la industria del continente a no quedarse atrás respecto a otras zonas en las que la economía circular está mucho más avanzada.

El diseño de los productos y los procesos deberá ser repensado para cumplir con los requerimientos de esta nueva economía: se deberán usar materias primas que puedan ser reutilizadas con el menor gasto energético posible, productos durables y que en caso de defecto sean fácilmente reparables. El diseño de sistemas completos deberá remplazar al de productos, de manera que se busquen continuamente sinergias. Maximizar el uso del producto durante su vida útil, reduciendo las posibilidades de una utilización parcial del mismo: ¿es lógico que diseñemos coches de cinco plazas para que ruedan principalmente con uno o dos ocupantes o que permanezcan parados la mayor parte del tiempo, por ejemplo, cuando están aparcados? Nos acercamos a un mundo diferente en el que la propiedad de los productos es posible que pase a un segundo plano, en el que el usuario pague únicamente por el uso y en el que las marcas se hagan cargo de los productos al final de la vida de los mismos, haciendo a través de la logística inversa más fácil el reciclado y la reutilización de las materias.

La reutilización es otro de los campos en los que existe un amplio margen de progreso. El uso de componentes de segunda mano garantizados es algo que se lleva haciendo en muchos países sajones o incluso en Alemania, pero poco desarrollado todavía en España. Cuando un coche llega al final de su vida no todos los componentes se han desgastado de la misma forma e incluso en cada componente el estado de las distintas piezas que lo componen es muy diverso. Estos componentes pueden ser devueltos a las plantas de origen y allí ser “remanufacturados” asegurando los niveles de calidad necesarios y devolviendo las piezas al mercado a un precio mucho más reducido. Una de las plantas en las que ya se aplican estos principios es la planta de “Choisy-le Roi” que el grupo Renault tiene en Francia.

La Unión Europea y sus países miembros deben afrontar los nuevos retos asociados a la economía circular como un desafío que les permita avanzar en “I+D+i “ así como aprovechar un nuevo nicho de mercado que debe venir acompañado de nuevos puestos de trabajo que ayuden a fortalecer la economía europea así como a reforzar el papel protagonista que Europa debe jugar en la economía mundial. Mientras tanto, otros actores pioneros en economía circular aprovechan futuros eventos para dejar claro los esfuerzos realizados en este ámbito: Japón, que organizará las Olimpiadas de 2020, anuncia que sus medallas estarán hechas 100% de metales preciosos fruto del reciclado de teléfonos móviles, tabletas y otros dispositivos viejos donados para dicho propósito.

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