COP 23: Te suena? Pues debería…

Vivimos en un planeta que ofrece condiciones idóneas para la vida en sus múltiples expresiones. En muchos lugares de la Tierra estas condiciones son ideales para los seres humanos, mucho menos resistentes que otros organismos a los duros entornos que el planeta ha experimentado a lo largo de su ya dilatada historia geológica. A diferencia de estos organismos, algunos de los cuales son muy anteriores a la humanidad, nuestra evolución ha tenido resultados remarcablemente más exitosos.

Pero esto no siempre fue así, y lo que es todavía mucho más importante, esto no tiene por que ser siempre así… Cuando se habla de la influencia que nuestra actividad tiene sobre el clima, no se está hablando en último término de los peligros que acechan a la Tierra, pues ésta ha pasado por situaciones mucho más críticas y en su lenta adaptación ha salido siempre triunfante. De lo que se trata aquí, en realidad, es del futuro de la Humanidad y de si las condiciones climatológicas que nos depara dicho futuro nos permitirán continuar viviendo como hasta ahora, de si tendremos la capacidad de adaptarnos o incluso de si nos veremos forzados a buscar un hogar alternativo.

Hablar de cambio climático, de todas las variables que intervienen en este complicado proceso, no es un asunto menor. Se trata de cómo nosotros, la Humanidad, nos estamos preparando para estos cambios. Conocer por lo tanto de qué se habla, de cuándo se habla y sobre todo de las decisiones que se toman, debería ser una obligación: en la medida en que estemos informados, en la medida en que seamos conscientes de las implicaciones que estas decisiones conllevan, podremos intervenir a través de nuestros representantes, gobernantes u otros grupos de presión, en el camino que se tome. Y este camino definirá nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de las futuras generaciones que a buen seguro nos juzgarán por nuestras decisiones.


"Este camino definirá nuestro futuro, el de nuestros hijos y el de las futuras generaciones que a buen seguro nos juzgarán por nuestras decisiones."

Para entender qué ha sido la COP 23 (Conferencia de las Partes nº 23) que ha tenido lugar recientemente en Bonn, habría que hacer un poco de historia: la primera “Cumbre de la Tierra”, conferencias auspiciadas por Naciones Unidas para hablar de Medio Ambiente, tuvo lugar en Estocolmo en 1972. Fue la primera reunión en la que un número importante de países se sentaban para abordar de forma común los problemas que afectan al medio ambiente, el desarrollo, el cambio climático y la biodiversidad. Después, hubo que esperar veinte años a la cumbre realizada en Río de Janeiro (1992). Aquí fue la primera vez que el cambio climático, así como la posible influencia en éste de un consumo desmesurado de combustibles fósiles, fueron tratados de forma explícita y en dónde se sentaron las bases para el Protocolo de Kioto (1997), momento en el que se firmó el acuerdo internacional que marcaba el camino para limitar las emisiones de seis gases de efecto invernadero. Ya no se trataba de un puñado de científicos paranoicos que intentaban convencer al resto de la comunidad científica de la relación del aumento de la concentración de CO2 en la atmósfera con el aumento de las temperaturas medias del globo. Ocho años más tarde, en 2015, en París se firmaba el acuerdo que suponía el gran espaldarazo a las políticas dirigidas a mantener este aumento de temperatura por debajo de los dos grados a final de siglo, con una ambición de que este aumento no alcanzase el grado y medio.

La Conferencia de las Partes (COP) es el órgano supremo de la Comisión Marco de la Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC). Cada vez que tiene lugar, todas las partes con intereses, desde los gobiernos hasta las organizaciones no gubernamentales debidamente representadas, se sientan para supervisar el seguimiento de los acuerdos tomados así como para definir los detalles de la aplicación de los nuevos acuerdos.

El Protocolo de Kioto estará todavía vigente hasta el año 2020 y es a partir de ésta fecha que los acuerdos firmados en París tendrán validez. En Bonn, durante la COP 23, el objetivo era el de negociar el conjunto de reglas con las que se puedan alcanzar los compromisos del Acuerdo de París. La conferencia ha estado marcada por la voluntad de Estados Unidos de abandonar el Acuerdo de París, aunque una nutrida representación de este país ha estado presente con la iniciativa “America’s Pledge”, con un pabellón sufragado por el ex alcalde de Nueva York Bloomberg, que busca cómo “puentear” al presidente Trump y asegurarse de que los agentes no estatales del país americano tengan su representación.

Sin olvidar que los avances objetivos en estas conferencias son siempre “correosos”, se podría decir que el éxito más remarcable de la COP 23 ha sido la adopción del conocido como “Diálogo de Talanoa”, definido por Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la ONU Cambio Climático, como “… una plataforma de lanzamiento para pasar a la siguiente etapa de mayor ambición”. También ha avanzado en las directrices de implementación del Acuerdo de París para que en 2018 sea posible realmente apoyar la cooperación internacional de manera sostenida. Una lista exhaustiva del resultado y de los aspectos más destacados de esta conferencia está disponible en el comunicado oficial de “ONU Cambio Climático”.

 

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