Aceite de palma: la historia del biodiesel que no era “bio”.

Plantación de palma en Borneo

No hace mucho el aceite de palma tuvo una presencia inusitada en los medios a raíz de recientes estudios que apuntaban hacia los riesgos existentes entorno al abuso de este tipo de grasas saturadas en nuestra alimentación. Seamos conscientes o no, este aceite lo inunda todo, básicamente por su bajo coste y por ciertas características asociadas a su temperatura de fusión que lo hacen un producto idónea para la gran industria de la alimentación. La reacción de alguna manera desproporcionada que surgió en aquel momento respondía a los riesgos para la salud que dichos estudios apuntaban. En poco tiempo se consiguió lo que las diferentes campañas de varios grupos ecologistas no habían conseguido, a pesar de que en ellas se informaba de la salvaje deforestación que se estaba produciendo a causa de este cultivo.

Pero el uso del aceite de palma no se limita a la alimentación, es también un producto ampliamente utilizado en la industria cosmética y, sobre todo en los últimos años, como una alternativa que se vendió ecológica en forma de biocombustible, más concretamente, como biodiesel. El prefijo “bio” que hace mención a su origen biológico en contraposición a los combustibles tradicionales de origen fósil ha jugado finalmente una mala pasada al medioambiente: la Directiva de la Energías Renovables de la Unión de Europea de 2009 (RED 2009) disparó el consumo de biodiesel en Europa, pues se estimulaba a los países a su consumo partiendo del principio que, al ser de origen vegetal, y teniendo en cuenta que las palmeras como el resto de los vegetales son consumidores netos de CO2, su promoción no podría más que ayudar a reducir las cifras de CO2 emitidas a la atmósfera.

Sin embargo, no se tuvieron en cuenta los efectos colaterales que el aumento exponencial de la demanda de este producto en sus países de origen, principalmente Indonesia y Malasia, podría producir: enormes zonas de bosque húmedo tropical han sido arrasadas, para hacer hueco a las nuevas plantaciones de palma que debían satisfacer el aumento de la demanda. Como consecuencia algunas zonas consideradas como los pulmones del planeta que albergan infinidad de especies, muchas de ellas al borde de la extinción, se han visto fuertemente afectadas, al tiempo que se obligaba a desplazarse a comunidades que vivían de estos bosques o a pequeños granjeros, cuyas cosechas han sido finalmente absorbidas por las grandes multinacionales. Como recientemente ha señalado en un artículo William Todts, director ejecutivo de “Transport & Environment”, de seguir la actual tendencia de consumo de aceite de palma impulsada por los países de la Unión Europea, se necesitaría un área igual al bosque húmedo tropical de Borneo, Sumatra y la Malasia peninsular para abastecernos. Esta demanda ha estado principalmente empujada por el aumento en el consumo europeo del biodiesel.

Cuando se ponen sobre la mesa los impactos tanto directos como indirectos de las explotaciones de aceite de palma, el balance de la emisiones es abrumador: todos los biodiesel emiten más que el diesel convencional, doblando las emisiones en el caso de la soja y triplicándolas cuando se trata del aceite de palma.

La nueva Directiva para las Energías Renovables que viene de ser aprobada por el Parlamento Europeo corrige errores del pasado y, contrariamente a lo que algunos grupos de presión afirman, no prohíbe el uso del aceite de palma como biodiesel, simplemente suprime el apoyo que la anterior directiva le había brindado. Lo hace después de que otros países, como es el caso de Estados Unidos o Noruega, tomasen una decisión similar por idénticas razones.

Aunque la reacción de los principales países productores de aceite de palma no se ha hecho esperar, nuestros políticos están obligados a no ceder a estas presiones y a defender una decisión que no ha hecho más que corregir errores del pasado. Tanto Indonesia con Malasia han iniciado una campaña en la que amenazan a la Unión Europea con represalias por una decisión que consideran injusta y que atenta fuertemente en contra de sus intereses, pero Europa debe ser firme y hacer valer su peso como una de las principales economía a nivel global.

 

Fuentes:

> La gran estafa del biodiesel (www.motor.com)

> ¿Por qué es malo el aceite de palma? (elcomidista.elpais.com)

> Will the EU call the palm oil nations’ bluff? (Transport & Environment)

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