Pero…, ¿dónde están los coches eléctricos?

Uno, tras meses (o años) leyendo sobre la inminente invasión del coche eléctrico, y tras presenciar el duro debate entre los “haters” y los “fans” de esta tecnología, empieza a tener el sentimiento de que todo ha sido un bluf. Por más que nos empeñemos, salvo los exóticos y siempre llamativos “Tesla” que se dejan ver de vez en cuando, en especial en las grandes urbes, o algún intrépido conductor del siempre estiloso BMW i3, no es fácil identificar a estos vehículos en medio de una selva abarrotada de coches de combustión interna. Pero esto tiene una explicación, y el coche eléctrico, en especial en Europa, está lejos de ser una nube que pronto se desvanecerá… Y no lo es no porque el próximo año en España, Francia o Alemania nos despertemos con un 50% de penetración de estos vehículos como ha pasado en Noruega. No lo es porque la industria del automóvil tiene su “tempo” , como ocurre con todas las industrias de peso, y éste, en el caso de Europa, se interpreta al ritmo que marca la Unión Europea.

Hace más de una década, la UE aprobó los niveles de CO2 que deberían emitir los coches en el horizonte 2020/21 y, sin apenas darnos cuenta, el tiempo ha pasado y muchos acusan a la industria de haberse dormido y de no haber hecho los deberes. Las razones esgrimidas son muchas, aunque es posible que la industria del automóvil, con todo el peso que tiene en el PIB de los países miembros pensase que, llegado el momento, sería capaz de renegociar dichos límites. Pero las fuertes presiones sociales de los últimos años, en especial a causa de la alarma ocasionada por el cambio climático y su relación con los gases de efecto invernadero, han hecho que este escenario sea cada vez más improbable. Como consecuencia, los fabricantes de automóviles se encuentran con un año 2020 en el que se pueden enfrentar a importantes penalizaciones económicas sino se respetan los límites establecidos por la Unión. El tema es de tal relevancia que alguno de los principales CEO’s de la industria han anunciado que aquellos constructores que no estén preparados a tiempo podrían enfrentarse, no únicamente a una pérdida importante en su margen operacional, sino que deberían incluso pensar en el cierre.

Pero no todos son malas noticias para la industria. No todos los constructores se han comportado de manera similar. Hay importantes diferencias entre las estrategias escogidas por cada marca, y éstas se podrán ver muy pronto, ya a partir de este año, en el que deberán comenzar a mostrar sus cartas. Cualquiera que conozca esta industria sabe que la conquista del coche eléctrico comienza este año,  poniendo a punto su artillería para atacar el 2020. Las marcas ya están presentando multitud de modelos “full electric”, muchos de ellos aprovechando el Salón de Frankfurt, pues tienen fuertes objetivos de venta en interno, en un intento de que el cálculo global del CO2 medio emitido por sus coches vendidos en 2020 no sobrepase los 95 g/km que pide la UE.

En un informe publicado recientemente por “Transport & Environment”, se analizaban las posibles estrategias que las distintas marcas podían desplegar a la hora de respetar las exigencias de la UE. Básicamente se identificaban tres: la primera, mejorar las emisiones de los motores de combustión interna. La segunda, añadir a la primera, una oferta de versiones con propulsores nuevos que permitan importantes reducciones de CO2, como son los modelos híbridos y especialmente los eléctricos. Y la tercera, añadir a las dos anteriores una política de suprimir de sus catálogos los motores más potentes y los SUV. Cada una de ellas tiene sus inconvenientes, y lo lejos que llegue cada uno de los constructores variará en función de cómo se hayan preparado para el desafío durante estos años y lo dispuestos que estén a poner en juego su margen de beneficios.

La realidad es que la tan anunciada conquista del coche eléctrico no ha hecho más que comenzar. La primera gran ofensiva comienza ahora, y Frankfurt se podría considerar como el pistoletazo de salida de esta carrera que corre el riesgo de dejar algún participante por el camino. Pero también habrá grandes premios para aquellos que lo sepan hacer bien, pues el cambio de los motores térmicos por propulsores alimentados con batería es imparable. Los coches eléctricos son, ante todo, máquinas infinitamente más eficientes que los coches actuales, más fiables, y menos contaminantes. No hay que olvidar que los coches tradicionales de combustión interna no sólo emiten gases de efecto invernadero, sino que son fuente de otros muchos gases y partículas que están lejos de ser beneficiosos para el ser humana. El desafío es importante, pero como esta industria ha hecho en otras muchas ocasiones, estará a la altura, en especial para los que hayan tenido la audacia de haberse preparado a tiempo…

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