La huella de carbono de los edificios, el nuevo reto climático

Tierr@_de_N@die: En la continua búsqueda de un futuro sostenible la eficiencia tiene que ser una especie de obsesión. Está obsesión está presente en los principios de la economía circular, pero, ¿qué hacer en aquellos casos en los que ya partimos de una situación de "no eficiencia", como es el caso de las viviendas antiguas? En el mundo del automóvil se ha optado por dificultar e incluso evitar la circulación de los vehículos menos eficientes y, por tanto, más contaminantes. ¿Pero qué hacer con bienes de mucho mayor valor que en la mayoría de los casos son adquiridos de por vida?

Gracias al certificado energético, que es obligatorio para las viviendas nuevas o en alquiler, se sabe que la mayor parte de los edificios existentes son de clase D, E, F y G. Dicho certificado clasifica los inmuebles según su eficiencia energética, correspondiendo la letra A a los que lo son más y a la G, los que menos. Se calcula que una vivienda de clase A es un 90% más eficiente energéticamente que una con clasificación G. Traducido en kilovatios, las primeras gastan 56 kilovatios/hora por metro cuadrado y las segundas, 516 kilovatios.

Fuente (lavanguardia.com): La huella de carbono de los edificios, el nuevo reto climático