Así nos convencieron los fabricantes de coches de usar todoterrenos en la ciudad

Tierr@_de_N@die: Así, como quien no quiere la cosa, durante las veladas que transcurrían en una cabaña de Ohio, mientras se hablaba de la jornada de pesca y caza, alguien ideó cómo de una marca ruinosa se podía sacar literalmente petróleo dándole la vuelta a la idea. Con el tiempo se ha convertido en una de las principales razones por las que, a pesar de que los motores de combustión interna son cada vez más eficientes, las emisiones de CO2 no han parado de crecer...

A menos de una hora de Detroit, escondida en el bosque se situaba la cabaña con cocina, comedor y cuatro habitaciones donde Roy D. Chapin Jr., ejecutivo del fabricante American Motors, invitaba a cazar y pescar a un estrecho círculo de industriales y banqueros. Entre ellos estaba Stephen Girard, quien trabajaba en la sede de Kaiser Jeep, situada en Toledo (Ohio). En las largas noches despiertos conversando, estos dos hombres acordaron la venta de Kaiser Jeep, una empresa ruinosa con un sistema de distribución al que solo accedía el público rural. Sin embargo, el empresario propietario de la cabaña, cuyos ricos amigos conducían un Jeep durante sus vacaciones de verano y en las cacerías, intuyó que la marca podía ser mucho más atractiva. «Aunque nadie entonces siquiera soñaba con ello, el acuerdo fue el principio de un tremendo giro de lo que la gente conduciría por las calles de Estados Unidos y de todo el mundo. American Motors transformó la percepción pública de los Jeep ejecutando con éxito la estrategia de convertir estos coches en vehículos familiares», narra el periodista de The New York Times.

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