La factura ambiental y social de ir a buscar pescado a caladeros remotos para satisfacer la demanda local

Tierr@_de_N@die: Cuando comemos pescado de fuera de nuestros caladeros es bueno reflexionar no solo sobre las verdaderas contrapartidas que obtienen los países de origen, sino sobre el control que existe sobre una industria llena de sombras que opera en un entorno que hasta no hace mucho se pensaba era inagotable, pero que su evolución en las últimas décadas ha mostrado una fragilidad en la que no muchos creían.

Esto es posible gracias a que el país tiene una de las mayores flotas pesqueras de aguas distantes del mundo, aunque en un alejado quinto lugar, después de China, Taiwán, Japón y Corea del Sur. La pesca en aguas distantes es una práctica que permite sostener operaciones pesqueras fuera de las aguas territoriales, muchas veces en lugares remotos y durante meses. Sin embargo, esta práctica plantea tres graves problemas: su enorme tamaño (y cómo esto se relaciona con la sobrepesca), la falta de transparencia y datos sobre las flotas de aguas distantes y su conexión con la pesca ilegal y otras actividades criminales.

Fuente (eldiario.es): La factura ambiental y social de ir a buscar pescado a caladeros remotos para satisfacer la demanda local